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Le matin

Transito una mañana colmada de nubes celestes como ángeles de invierno erigidos en altar. Asumo la costumbre de estar viva. Mirar el sol me estremece como si su luz me entrara por las venas. Este lugar de soledad es delicioso. Todos los objetos aparecen ante el brillo inevitable, la vida canta como un coro de pájaros. Es el alba, es la agonía. Abro los ojos como si nunca los hubiera abierto antes. Alguien duerme aquí, todavía. No reconozco sino este aire fresco y liviano. Me falta el mar. Estrujo la almohada con una fuerza insólita, me des mo ro no en sensaciones... Caigo sin apuro ante un día más de vida.

Mientras planto una semilla

Esperando que brote la semilla Me asemejo a cualquier otra Que planta una semilla Confiando en que crezca Algún día, quizás, O también nunca, Pero deseo que crezca. Verla surgir una mañana  equivocada quizás, o tal vez recta Acomodar su tallo, remover la tierra, Sentir cómo se erige sobre sus raíces, Fuertes, Acariciar sus hojas, admirar sus frutos Incipientes, regarla despacio y cuidarla de pronto Como a mí misma Cuando estoy triste. Y sin embargo La semilla quizás no crezca Como ya dije quizás sea semilla siempre Y nunca despliegue la vida que implícita contiene, como yo, que soy vida pero nadie se da cuenta. Estas ansias de saber qué será de mi semilla De esta semilla pequeña y adorada Que me regaló mi madre mientras me decía Que ella nunca pudo ver crecer una semilla Que nunca tuvo tiempo Porque no se detuvo a pensar Qué importante debe ser para la semilla Sentir que alguien la quiere Y se preocupa por ella Pero en fin. No estoy triste, Para nada. En el jardín El ...

ella

ella resuena con su nombre enarbolado por encima de las nubes ella es todo lo mágico que del cielo es posible que devenga ella absorbe la savia natural de los instrumentos que manipula y diseña retazos tristes de cantares absolutos en los dibujos que muestra ella es hermosa, eterna, divina absoluta, invencible, sustantiva, y la admiro en su grandeza porque no puedo imitarla ni siquiera ser su sombra, ni siquiera molestarla pero igual ella no ríe, apenas si sé que siente diría que con nada se contenta, ella sabe que es segura pero ella, ella no es literatura

tarde otra vez

y el sol se asoma detrás del vidrio el vidrio se interpone entre el sol y yo miserable vidrio desangelado que detiene mi paso, acaso para cuidarme de no sé qué riesgo absurdo pero el sol aun sigue lejos del otro lado del vidrio como a miles de kilómetros arriba siento su calor acariándome la piel atrás arriba, al costado, de pronto, surge una melodía ay de los trinos insalvables de la tarde porque solamente la tarde es cierta solamente la tarde duele tan así como un temblor de tierra

VIERNES

LA LA VEZ LA VEZ QUE FUI LA VEZ QUE FUI AL LA VEZ QUE FUI AL PARQUE  LA VEZ QUE FUI AL PARQUE Y no estabas, NO  NO LLORÉ NO LLORÉ NADA NO LLORÉ NADA PERO sí me puse triste Y  Y ESTUVE Y ESTUVE A  Y ESTUVE A PUNTO  Y ESTUVE A PUNTO DE  llamarte. pero no. No lo hice. ALGO ME DETUVO como ahora, que que no que no te que no te digo que no te digo nada PORQUE no no puedo no puedo porque algo algo me algo me detiene.

un pico de ansiedad

les voy a contra un secreto. es un pequeño bicho que llevo adherido a los pulmones. me tropiezo con él a veces, si se me escapa por la boca. brinca por mis adentros, como si mi cuerpo fuera un pelotero. le encanta castigarme a veces. es cruel, es imparable. le gusta quererme y me quiere, pero a mí no me alcanza. su pelaje es agudo e inverosímil. tiembla cuando estoy triste. me llama a veces durante las madrugadas de invierno. me exige que coma mandarinas, que prenda el ventilador, le agrada demasiado el frío invernal. y la lluvia, realmente adora la lluvia con sus garras de plata. me obliga a salir y mojarme por completo. me asfixia si me niego, me provoca con su hocico desaforado, con su aroma a pelo y barro, con su rareza reluciente. y yo obedezco siempre, casi por impulso, esta cosa... Cuando quise negarme no pude, y ahora ya es demasiado tarde. temo decirle que no. Sí, absurdamente le temo. es a lo que más le temo en el mundo. y ni siquiera sé su nombre, ni su apellido, ni tampoco ...
oh Daniela tú que no escribís para nadie que nadie comprende del todo tu angustia tu colérica ansiedad y es que soy mi propia musa, mi propia enemiga me escribo y no me detengo porque no sé hacer otra cosa más que escribir -lo digo en serio- sobre mí no porque yo sea importante ni mucho menos solamente porque no sé quién soy y escribiendo a veces, lo descubro ojalá pudiera algún día abrazar con las palabras a todos los pájaros del cielo me imagino un mundo celeste, sin dolor, sin tragedia en el que la muerte sea una elección al igual que el nacimiento y el envejecimiento y la juventud una estrella pasajera pero no fugaz le temo al tiempo, me da terror el fracaso este miedo insoportable a tener que arrepentirme de o por ffffff qué fastidio sí, digo ffff porque soy tan torpe que resuelvo con sonidos lo que no soy capaz de expresar con las palabras ay, ay, ay esta noche, hoy veinitrés del dos, del dos mil dieciocho espero que sea EL DÍA ...