Un hermano perdido está bailando en mi cabeza. Y todo su cuerpo, sus manos, su camisa húmeda de transpiración, me llevan al compás de esa música brillante e infinita que se cuela a través de todos nuestros sentidos, quizás fantaseando con complacernos demasiado. Él es mi sangre, es mi tesoro perdido en el país de la infancia. Es el ser que habita las praderas profundas del viento, es aquél que nace siendo sombra para convertirse en una galaxia profunda e infinita. Él existe en mi cabeza y por eso lo estoy creando, lo estoy amando sin amarlo, sin conocerlo, sin poder ponerle un rostro y apenas un nombre, "Nico". Él es la fuerza que yo no tengo, es el espacio de las sobras que fui dejando inertes en el paraíso terrenal. Me pertenece. Es un hombre y me pertenece en absoluto, me deja refugiarme en sus brazos, sus dos únicos brazos que se despliegan ante mí maravillados de tristeza y de amor y me abrazan y me besan solamente con sus ojos. Su existencia es consoladora, es reconfortante. El baila conmigo y podríamos estar haciéndolo así toda la noche, hasta desgastarnos, hasta que los zapatos se hundan en el piso y no haya piso, hasta que la música se detenga y siga en nuestras cabezas, para siempre. Nico es un refugio que no existe, Lo he inventado. Y es en el delirio de mi soledad, en donde lo busco, lo quiero para mí, lo necesito. Él es el tiempo, la arena mítica, el sol. Todo aquello que me conecta, me vuelve una niña, un caracol, un sueño....
No es necesario darle tantas vueltas a las cosas. A veces solamente es un fin. Y está bien que así sea. Así soy. Así vivo. De punto en punto, de final en final. Y soy capaz de asumirlo, tranquilamente. Haciéndolo totalmente parte de mí. Me siento ajena a ese mundo vacío de contenido, de palabras. Tan distinta. Ni mejor, ni peor. Sólo distinta, como si no encajara. Como si no fuese a ser nunca lo que esperan de mí. Y es muy terrible la sensación no estar nunca a la altura, no llegar jamás, de verlos en silencio, mirándome sin verme, sin decir nada, ese silencio terrible de mil palabras estúpidas, ríos conceptuales con vertientes conocidas y estudiadas, con párrafos predeterminados, como un check-list de palabras que "hay que decir". ¡Qué absurdo! Ellos no vivieron nada, no conocen la sed, la muerte. La desesperación. Eso es lo que te cambia la vida en el fondo: estar desesperado. Una no mira el mundo con los mismos ojos después de tener en brazos el cuerpo frío de tu abuelo, d...
Comentarios
Publicar un comentario