Cierro y abro de nuevo los ojos. Releo el mensaje una y otra vez. Es ella. Siempre es ella la que le escribe. Aparecen los síntomas que ya conozco de memoria: taquicardia, sudor en las manos. El cuerpo tenso, el intestino contraído, la conciencia nublada. Vuelvo a pensar que nada de mí le alcanza, nada es suficiente. Me siento inútil, vacía. Le pregunto qué quiere de mí pero él dice que me quiere. Su respuesta no me gusta, preferiría que no me quisiera, que me expresara anticipadamente lo que tarde o temprano va a pasar: dejará de quererme. Se irá lejos, muy lejos. Se me viene a la mente la poesía de Bécquer sobre las golondrinas: "Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán. Pero aquellas que el vuelo refrenaban tu hermosura y mi dicha a contemplar, aquellas que aprendieron nuestros nombres.... ésas... ¡no volverán! Volverán las tupidas madreselvas de tu jardín las tapias a escalar y otra vez a la tarde ...
Ella tiene los ojos hinchados, la cara pálida, las manos flojas. El pelo va y viene, enredado en sí mismo sin saber a dónde ir. Así está ella: derrotada. Tiene la boca cosida con sus propias manos y por su sangre corre un terror abrumador que la agota y la desespera. Yo la vi ahí, en su propio precipio, pidiendo ayuda. Y no pude hacer nada. No hice nada. Eso también soy yo. Un reflejo que late mudo, sin saber qué hacer.
1) No desesperar. Nadie viaja a Europa con el corazón atragantado en la garganta y a punto de descomponerse de los nervios. Se debe ser paciente, muy paciente, y procurar evitar tener accidentes, quedar inmovilizada de por vida o ciega, y tomar todos los resguardos necesarios para no morir repentinamente, mientras se realizan todos los preparativos. 2) Conocer gente que haya viajado a Europa y que sea casi tan pobre como usted: las experiencias ajenas acerca de las múltiples estrategias y variantes que los seres humanos de Buenos Aires tenemos para arreglárnosla como sea y partir hacia el primer mundo son siempre más que inspiradoras. También conozca gente que tenga mucho dinero y que por eso haya podido viajar. Pregúntele de dónde sacó o cómo hizo tanto dinero y considere seriamente dedicarse a la actividad mencionada. 3) Esté al tanto del precio del dólar y del euro los descuentos en los pasajes de avión, la cantidad de millas y horas de vuelo, seleccione en su cabeza ...
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