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abro los ojos y la oscuridad me envuelve. Sin embargo, debe haber pasado ya el mediodía. Me doy vuelta entre las frazadas, me acurruco más, recuerdo que ya no estás y me azota de nuevo el frío glacial que se asoma por la ventana. Muero de soledad, de angustia de no tenerte, de no poder abrazarte, de no poder darle-a-nadie, todo este amor incontrolable que llevo cargando como un rayo de energía en todo mi cuerpo. Tengo ganas de quedarme en la cama, por siempre acurrucada, por siempre esperando que vuelvas y que me abraces. Nada más que eso. Ahora siento sueltas las costillas, el pelo enredado, el aliento seco. Me duele el vientre, el pecho, me pican los pies, me siento incómoda. El gato tampoco está, y sin embargo... de pronto, un sonido, alguien viene. Alguien se acerca como por error pero yo sé que sos vos que venís hacia mí. Pero no, al final no era vos, no era nadie, era el viento. Y pienso en que es otoño y eso me pone triste. Frío y soledad. Desesperadas ganas de hibernar como os...
Ahora sí. Estoy parada frente a la ventana sin sombras. El mediodía pleno como todos los anteriores. El cielo blanco. Los brazos extendidos abrazan el aire gris. Nada se mueve. Hoy llovizna y se oyen aun más los bocinazos en las calles. La gente calla o grita pero al mismo tiempo, cuando llueve en la ciudad, los vínculos de solidaridad se estrechan, las personas se ayudan un poco más. O eso me parece. Me parece eso mientras me aventuro con decisión a cruzar la calle bajo el paraguas rojo. No pienso en nada y tampoco trato de correr. Podría caerme y morir, quizás. Quizás no. Eso pienso. El semáforo me espera. Una paloma surge de la nada. Se me mojan los zapatos, me arde un poco la garganta y me la toco un poco, porque el calor de mi mano húmeda me calma. Entro al subte, cierro el paragua antes, y veo una fila enorme de gente esperando a que pare la lluvia. Y si nunca para? Pienso. Van a estar esperando a que pare por toda la eternidad. Me parece ridículo esperar a que pare la llu...

Le matin

Transito una mañana colmada de nubes celestes como ángeles de invierno erigidos en altar. Asumo la costumbre de estar viva. Mirar el sol me estremece como si su luz me entrara por las venas. Este lugar de soledad es delicioso. Todos los objetos aparecen ante el brillo inevitable, la vida canta como un coro de pájaros. Es el alba, es la agonía. Abro los ojos como si nunca los hubiera abierto antes. Alguien duerme aquí, todavía. No reconozco sino este aire fresco y liviano. Me falta el mar. Estrujo la almohada con una fuerza insólita, me des mo ro no en sensaciones... Caigo sin apuro ante un día más de vida.

Mientras planto una semilla

Esperando que brote la semilla Me asemejo a cualquier otra Que planta una semilla Confiando en que crezca Algún día, quizás, O también nunca, Pero deseo que crezca. Verla surgir una mañana  equivocada quizás, o tal vez recta Acomodar su tallo, remover la tierra, Sentir cómo se erige sobre sus raíces, Fuertes, Acariciar sus hojas, admirar sus frutos Incipientes, regarla despacio y cuidarla de pronto Como a mí misma Cuando estoy triste. Y sin embargo La semilla quizás no crezca Como ya dije quizás sea semilla siempre Y nunca despliegue la vida que implícita contiene, como yo, que soy vida pero nadie se da cuenta. Estas ansias de saber qué será de mi semilla De esta semilla pequeña y adorada Que me regaló mi madre mientras me decía Que ella nunca pudo ver crecer una semilla Que nunca tuvo tiempo Porque no se detuvo a pensar Qué importante debe ser para la semilla Sentir que alguien la quiere Y se preocupa por ella Pero en fin. No estoy triste, Para nada. En el jardín El ...

ella

ella resuena con su nombre enarbolado por encima de las nubes ella es todo lo mágico que del cielo es posible que devenga ella absorbe la savia natural de los instrumentos que manipula y diseña retazos tristes de cantares absolutos en los dibujos que muestra ella es hermosa, eterna, divina absoluta, invencible, sustantiva, y la admiro en su grandeza porque no puedo imitarla ni siquiera ser su sombra, ni siquiera molestarla pero igual ella no ríe, apenas si sé que siente diría que con nada se contenta, ella sabe que es segura pero ella, ella no es literatura

tarde otra vez

y el sol se asoma detrás del vidrio el vidrio se interpone entre el sol y yo miserable vidrio desangelado que detiene mi paso, acaso para cuidarme de no sé qué riesgo absurdo pero el sol aun sigue lejos del otro lado del vidrio como a miles de kilómetros arriba siento su calor acariándome la piel atrás arriba, al costado, de pronto, surge una melodía ay de los trinos insalvables de la tarde porque solamente la tarde es cierta solamente la tarde duele tan así como un temblor de tierra

VIERNES

LA LA VEZ LA VEZ QUE FUI LA VEZ QUE FUI AL LA VEZ QUE FUI AL PARQUE  LA VEZ QUE FUI AL PARQUE Y no estabas, NO  NO LLORÉ NO LLORÉ NADA NO LLORÉ NADA PERO sí me puse triste Y  Y ESTUVE Y ESTUVE A  Y ESTUVE A PUNTO  Y ESTUVE A PUNTO DE  llamarte. pero no. No lo hice. ALGO ME DETUVO como ahora, que que no que no te que no te digo que no te digo nada PORQUE no no puedo no puedo porque algo algo me algo me detiene.