Diario de una mudanza III

 Otra vez sin dormir. Estornudos, carraspeos, movimiento aquí y allá, que apago el ventilador, que lo prendo, que lo apago otra vez... que la luz.

Dormí todo entrecortado. Tengo el cerebro derretido. Yo no sirvo para ésto. Para dormir con alguien que no sea mi almohada de apego. No puedo y ya. Me despierto ante el más mínimo ruido, la más mínima luz, el más pequeño movimiento. Siento que todo este proyecto de vivir juntos todavía no empezó y ya es un rotundo fracaso. Me siento perdida, frustrada...¿cómo no me la vi venir?, ¿cómo pude ser tan ingenua de pensar que iba a poder con estas cuestiones de la domesticidad? yo, justo yo...que me inventé un palacio de hierro donde no quiero que nadie entre...

en fin. Lloré durante toda la mañana. Como dos horas lloré. Después logré dormir una siesta y me sentí mejor, mi cerebro está un poco más liviano.

Me pregunto cómo hacen las personas para dormir juntas todas las noches...¿a quién se le ocurrió esa idea, tan humana y tan estúpida al mismo tiempo?

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Dolor

Veinte TIPS para las jóvenes que quieren viajar a Europa y no tengan un mango:

Piel