viajar es fácil, volver es lo difícil
Volví radiante, plena, ansiosa de mi casa, de mi barrio, los aromas de mis calles, mi Buenos Aires querida. Europa, la vieja y clásica Europa, es bellísima pero distante. Allí la gente no pregunta, no cuestiona, no se abraza. Me sentí sola, más sola que nunca antes, y comprendí cuánto quiero a mi ciudad y a la gente que me rodea y (para mi sorpresa), supe valorar lo hermosa que es mi vida (le falta mucho, pero tengo cierta paz y eso es impagable). No me reconozco diciendo que tengo paz. Todavía no me lo creo. ¿Seré yo todavía?
Comentarios
Publicar un comentario