La navidad terrible

 Al fin se cumplió el sueño. Al fin, me voy. Al fin. Aquello que tanto quería, de pronto está sucediendo. Y no es poco. Al revés, es muchísimo. Viajar, recorrer, conocer, comprender, preguntar. Todo ahora, ahí nomás, en unos pocos y eternos días. Y sin embargo, estoy triste. Nunca me sentí tan pero tan triste en un día navidad. Por el contrario, siempre fue una fecha que anhelaba, que esperaba con ansias, con ilusión, y que me relajaba, me ponía contenta. 

Pero ahora, acercándose el viaje, por primera vez en mi vida siento un vacío, un agujero, un orificio sin fondo en el medio del alma que me ancla y que me pesa y me arrastra hacia abajo. Pienso en todo, pienso y pienso y no paro de pensar ni un segundo. Pienso en todo lo que tengo que hacer, ahora y en la vida. Pienso en todo lo que me falta todavía. Detesto además toda la gente, ya no soporto a nadie, ni familiares ni amigos, ni vecinos. A nadie, ni a la gata ya soporto. Estoy harta de fingir, de agradecer, de ponerme siempre en un segundo plano, de estar escuchando siempre las estupideces que dicen los demás, dándoles las razón porque sí, en una actitud que antes pensé que era complacencia y amabilidad de mi parte y ahora me doy cuenta de que es egoísmo, egoísmo puro y soberbia plena. El gesto de no darles el gusto de escuchar mi opinión, el hecho de dejarlos seguir siendo las bestias que son, porque igualmente yo sé que en el fondo de su bestialidad, esas personas comunes y mediocres son felices, son felices en su miseria. 

Este hartazgo y el saber que no voy a volver a ser la misma es una especie de duelo adelantado. Es eso lo que me pone triste, la cercanía del viaje hace que me de cuenta de lo infeliz que soy, de lo triste que es mi vida. Ni quejarme puedo, que la gente me dice ahora, "encima se queja", y sí, me quejo, protesto y me enojo. Y lloro. 

Hace 8, años, escribí en este mismo blog las "veinte instrucciones para jóvenes que quieren viajar a Europa y no tienen un mango". Lo leo ahora y me abrazo fuerte a mí misma cuando tenía 28 años. 


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